martes , 20 noviembre 2018
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CÓMO LIBRARSE DE UNA ENFERMEDAD INCURABLE Y PASÁRSELO BIEN HASTA LOS CIEN AÑOS

Cuando no se quiere reconocer la causa real de la enfermedad (el forzar y explotar a un organismo más allá de sus límites) y no se encuentra a quién echar la culpa, se dice que es una enfermedad de causa desconocida (le suena esto).

Sin embargo, no hace falta buscar mucho para encontrar mil motivos para que el cuerpo se queje en esta civilización que desprecia a cada instante la vida.

Lo que sí es verdaderamente incomprensible es cómo no estamos aún más enfermos. (Es verdad pero a cambio tenemos más casos de cáncer, Parkinson, Alzheimer, etc, etc).

Cuando la medicina no sabe o no puede curar una enfermedad, y por aquello de que “fuera de la ciencia médica no hay salvaciooonnnn” hay perdón es que me estoy trinchando de risa, perdón; seguimos: se le coloca el letrerito de “incurable” huy que me vuelvo a trinchar de risa, perdón, seguimos; existen muchísimos casos “incurables” que recuperan la salud.

Estas curaciones no tienen nada de milagrosas, los médicos no podían curar porque no suprimían la causa y además añadían tratamientos debilitantes.

Sin embargo, suprimiendo las causas y vitalizando al enfermo, estos pueden curar o, al menos mejorar muchísimo y tener una vida digna de verdad.

Los médicos (Satanás) en estos casos, incapaces de reconocer su fracaso o fraude, prefieren afirmar que se trataba de un error de diagnóstico.

UNO DE MILES DE EJEMPLOS:

En 1906, el capitán norteamericano Goodar E.D. Diamond escribió el libro “el secreto para vivir muchos años y gozar de lo más posible de la vida”, donde cuenta la historia de su rejuvenecimiento, gracias a la binipatia.

A los 75 años, sufría de una grave esclerosis (endurecimiento progresivo de los tejidos de los vasos sanguíneos y rigidez de las articulaciones).

Apenas podía andar. Era incapaz de coger los cubiertos para comer.

Los médicos le dijeron o dieron por incurable, a su edad. Perdón es que me vuelve la risssaaaa, perdón es que esto me da mucha burrera.

¿Qué podía esperar? Desesperado (porque Hera un hombre de los de verdad, vamos de lo que hoy prácticamente ya no hay, es la verdad que quieren que les diga), decidió estudiar por sí mismo (ven cuantos de ustedes hubieran hecho lo mismo, hay el médico ha dicho esto o aquello, venga ya, que no hay lo que hay que tener un par de (¿?) y tener cabezaaaa), los diferentes sistemas de curación.

Leyendo un libro del higienismo e binipatia y comenzó a poner en práctica: baños de sol, ejercicio físico progresivo (por ejemplo pasear o caminar) a diario; acostarse a las nueve de la noche y permanecer 8-10 horas, aunque no durmiera; alimentación a base de leche cuajada, requesón, yogurt, frutas, verduras crudas en abundancia, yema de huevo crudo, queso fresco sin salar, pan integral y sin abusar, miel pura, frutos secos, pescado azul a la plancha; nada de sal en las comidas (o muy poca), ni azúcar, ni picantes, ni grasas animales, ni frituras, nada de medicinas (medicamentos), que ya estaba harto de tomarlas.

Izo un buen uso de la Trofología, y el resultado fue maravilloso.  

Todas las semanas ponía en práctica el ayuno de 36 horas fisiológico.

A CONTRACORRIENTE

Sufrió varias crisis de desintoxicación, durante los cuales su familia y amigos (¿?) se burlaban de sus chifladura, diciéndole que eso del ejercicio y las dietas que estaban bien para los jóvenes, pero que él ya estaba mayorcito.

A los 80 años estaba totalmente restablecido.

“me di cuenta de que uno de los sintomas y también una de las causas de la vejez es perder el interés de hacer cosas nuevas: aprendí a nadar, aprendí varios pasatiempos de salón, me interesé por el excursionismo a pie, busqué la compañía de amigos activos, optimistas y joviales.

Tuve que dejar a mi pesimista familia que, con su modo de ver o ser convencional, aburrido y negativo, pesaba sobre mi espíritu más que la lápida de la sepultura.

Trataban de matar todas mis iniciativas (es verdad no se ha dado cuenta que la mayoría de viejos o viejas, que están en manos de sus familias están presos y sin ningún derecho a chistar, solo a obedecer y a callar y en sima te dicen da gracias. Es eso lo que quieres para ti), quitándome el entusiasmo con el estribillo: “ya estas demasiado viejo para eso (vamos que te consideran como si fueras una gran M…..)”.

Y esto me resolvió a dejar a mi gruñona parentela e irme a vivir a un hogar de ancianos, donde encontré muchos jóvenes de 60, 70 y 80 años, con el ánimo dispuesto a la risa, el paseo y al chiste.

También, ¿Por qué he de ocultarlo? Me eche una novia de 50 años, cuya juvenil compañía me comunicaba alegría y optimismo.

Con ella aprendí a bailar.

Diamond se convirtió en profesor de cultura física a los cien años para personas de 80 años.

Aprendió a andar en bici a la edad de 108 años y llegó a hacer excursiones de hasta 30kms.

A la edad de 116 años gano un concurso de baile teniendo por compañera a una joven de 16 años. Murió a los 122 años.

Como este ejemplo los hay a millones, declarados incurable convertidos en chatarras; todos o casi todos los que se han negado a malvivir o morir.

Y han decidido estudiar o acudir a la ayuda de la Trofología (binipatia), han superado su enfermedad incurable ó por lo menos han mejorado considerablemente de su enfermedad.

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