Sábado , 25 octubre 2014
Inicio » Noticias » Qué se esconde detrás de la GUERRA CONTRA LA LINAZA
Qué se esconde detrás de la GUERRA CONTRA LA LINAZA

Qué se esconde detrás de la GUERRA CONTRA LA LINAZA

Hace más de 30 años, en 1975, asistí

a un congreso mundial vegetariano, en la

Universidad de Maine, en los Estados

Unidos, donde se reunieron más de tres

mil personas. Allí conocí los trabajos de

científicos como el.

Dr. Max Gerson, quien

había demostrado la curabilidad del

cáncer

utilizando alimentación cruda,

viva, al cien por ciento y restringiendo la sal de cocina. Del Dr. Ernest Krebs, quien

encontró en las almendras de durazno y, en distintas proporciones, en todas las

semillas oleaginosas lo que él denominó “

vitamina B17” amigdalina o laetrile; y, además, del

 Dr. William Donald Kelly, quien escribió un libro titulado “Cancer

theraphy, an ecological approach”.

Igualmente, conocí un numeroso grupo de

personas ex-cancerosas, quienes testimoniaron su curación siguiendo los

conocimientos de estos científicos. En dicho libro se mencionaban las virtudes de las

almendras, Linaza, nueces y semillas oleaginosas en general y de frutas para triunfar en

la terapia natural para el cáncer, así como su prevención.

La industria farmacéutica conspiró para que no se permitiera al Dr. Krebs extraer

la vitamina B

 7. Estos satisfechos pacientes tuvieron que cambiar sus hábitos

alimentarios. En lugar de carnes de cualquier clase de animal, tuvieron que aprender a

alimentarse con frutas, semillas oleaginosas y de frutas, vegetales y germinados. Pero

no podían manifestar públicamente su testimonio debido a que para el momento la

industria farmacéutica había convertido a la medicina convencional en la dueña de la

verdad y cualquier médico que se atreviera a tratar el cáncer por otros métodos que no

fueran quimioterapia, radioterapia o cirugía iba a parar a la cárcel enviado por una

especie de mafia dirigida desde la “AMA” (Asociación Médica Americana). En un país

de libertades extremas, para lo único que no existía libertad era para escoger con qué

método buscar la salud.

No existía en Estados Unidos la Acupuntura, ni la homeopatía, ni la medicina

ayurvédica

¡Y mucho menos la naturopatía! Ninguna escuela divergente o alternativa

a la alopatía, como se conoce a la medicina convencional de drogas, podía existir

legalmente. Al Dr. Max Gerson, por ejemplo, le suspendieron la licencia para ejercer la

medicina en cinco oportunidades.

Uno de los argumentos que utilizó para impedir que el gobierno autorizara la

extracción de la vitamina B

 17, descubierta por el Dr. Krebs, uno de los bioquímicos más

brillantes de todos los tiempos en los Estados Unidos, a partir de las semillas

oleaginosas, era porque “

 éstas contenían cianuro”. El mismo argumento que han

vuelto a lanzar para atemorizar a la gente y evitar que las consuman y ahora el

argumento va concretamente dirigido

contra la linaza.

Habiéndome enterado de las bondades de las semillas oleaginosas en dicho

congreso, aunque las venía utilizando en mi vida diaria desde 1958, cuando me hice

naturista. Ensayé con la Terapia Gerson, combinada con los conocimientos de los otros

científicos arriba mencionados y diseñé mi propio método, el cual comencé a enseñar a

mis pacientes desde ese mismo año con un éxito rotundo, fama que se extendió mucho

más a partir de 1978, cuando me instalé en la población de Quibor, en Lara, Venezuela.

En mi terapia nutricional anticáncer no faltan las almendras de durazno y las dulces o

españolas.

Pero siendo la linaza la reina de las

oleaginosas, la incorporé en todos mis “programas

de vida sana”, de niños, adultos, embarazadas, y

toda clase de enfermos.

En 1994 me encontré de nuevo en los

Estados Unidos y allí conocí una obra monumental

“Fats that Heal, Fats that Kill”

(“Grasas que Curan y Grasas que Matan”)

del Dr. Udo Erasmus,

quien ha sintetizado en su obra casi todo lo que se conoce en el mundo

científico acerca de las semillas oleaginosas y su relación con la salud. Al leer y

estudiar a fondo su libro, comencé a investigar todo lo que podía saber sobre

lipobioquímica. Aprendí con el Dr. Erasmus, que el aceite de pescado de los mares

fríos, son “muy ricos” en fosfolípidos con el ácido graso omega 3, pero escasamente su

contenido en este famoso ácido graso llega al 1,7%. ¡Menos del 2%! ¡En cambio la

linaza contiene de 53 a 57%!

La industria farmacéutica tampoco dice que ese ácido graso poliinsaturado (el OMEGA-3)

y esencial para nuestro sistema inmunológico y para el sistema nervioso, especialmente

el cerebro, se enrancia muy rápido debido al ataque del oxígeno del aire sobre las

instauraciones o pierde su configuración “cis”, cuando es sometido al calor y se

transforma en trans”, una forma química que no puede ser utilizada por nuestro

organismo para elaborar

prostaglandinas, leucotrienos, tromboxano, y todas las

demás moléculas que se derivan de los ácidos grasos esenciales que tienen la

configuración “cis”.

Esas carencias se van a convertir luego en enfermedades de muy variado tipo.

Tampoco dicen que la luz es extremadamente perjudicial

para los aceites naturales

extraídos, ya que no cuentan con su protección natural y las oxidaciones se aceleran

más de mil veces. De estos hechos, es decir, sobre las oxidaciones de las

instauraciones en los aceites que originan la formación de epóxidos, peróxidos,

radicales libres, ácidos grasos trans,

y otras moléculas tóxicas más, que ocurren al extraer los aceites

la industria farmacéutica, no informa nada. ¡Porque la mejor

manera de enfermar a los pueblos es haciéndolos consumir aceites refinados,

frituras y margarinas!

Esto nos sirve para informar también, que los aceites vírgenes y prensados

en frío, deben venir en botellas totalmente negras, no ámbar y, además, deben

mantenerse en refrigeración, para que duren más.

En cuanto al aceite de linaza,

éste debe ser extraído al vacío, pues es el que más rápido se oxida al extraerlo y su

sabor se torna rancio, como el aceite de pescado, que ya es inservible, tóxico y

supremamente desagradable. Pero si, además de CRUDO, se siguen las normas para

su conservación, es una de las mejores herramientas para ayudar en la regeneración

de los tejidos y frenar el cáncer.

EL ARGUMENTO DEL CIANURO

Es cierto que todas las oleaginosas y semillas de frutas contienen el radical

CIANO

(-CN) que eventualmente pudiera transformarse en cianuro. Pero éste no es un

veneno que mate despacito, es muy violento y no nos quedaría tiempo para contarlo.

Ese radical CIANO es un sustrato que emplearán las bacterias fermentativas, en

nuestro aparato digestivo, cuando tenemos una digestión sana, para unirlo al

COBALTO (Co) que también se encuentra en todas las semillas oleaginosas y al

radical AMINO; y así poder ensamblar la vitamina llamada CIANOCOBALAMINA, la

cual no es otra que la famosa

vitamina B12

¡Ah! Pero es que también nos han dicho toda la vida, y lo sacan por los periódicos

dos o tres veces al año, como si fuera un descubrimiento reciente:

“¡Pobrecitos los

vegetarianos, les falta la vitamina B12, esa sólo la contiene la carne! Están

condenados a la anemia, las neuritis y hasta la tuberculosis”

No sólo la industria ganadera y la de embutidos tienen interés en que todo el

mundo sea carnívoro y necrófago come-momias.

La mejor beneficiaria es la industria

farmacéutica.

Otra cosa que han hecho paralelamente es ayudar a la industria de alimentos para

que acaparen casi toda la producción de las semillas oleaginosas en todo el mundo.

Han fomentado que el consumo de aceites se haga a través de

aceites refinados,

totalmente despojados de sus más valiosos nutrientes y no a través del consumo

directo de semillas oleaginosas crudas. No le informan a nadie sobre los bárbaros

métodos químicos y físicos que se usan para hacer que el aceite sea “

comestible” por los humanos.

“Las Leyes de la Salud” Tampoco les informa qué significan esas siglas que

aparecen como “

antioxidantes artificiales” en las etiquetas de los aceites, margarinas

y otros productos (TBHQ, BHA, BHT) industrializados en Estados Unidos y otros

países, menos en los aceites venezolanos, no porque no los contengan, sino porque no

existe ninguna ley que obligue al fabricante a escribirlo. Tampoco les van a decir que

son

hidrocarburos cancerígenos, es decir aceites minerales, productores de cáncer y

significan químicamente: terbutilhidroquinona, butilhidroxianisol y butilhidroxitolueno.

Hay que sembrar terror a las oleaginosas crudas en los médicos, para que estos

transmitan el miedo a sus pacientes. Pues es la única manera que tienen para

mantener la población de enfermos crónicos y degenerativos que les garantizan sus

ganancias.

Una de las cosas que han publicado en esta guerra de desinformación, es

sugerirle a la gente que, si persisten en consumir la linaza, deben cocinarla primero

“para evitar que se produzca el cianuro”. Es lamentable que tengamos gente que se

preste para estas publicaciones. Quizás lo hacen de buena fe. La industria farmacéutica

es mañosa y le encanta pagar bien estos trabajos. Pero si lo hicieron de buena fe,

espero que tengan la oportunidad de leer el libro del Dr. Udo Erasmus, o a la Dra.

Catherine Kousmine, de Francia, o la gran pionera de la lipobioquímica, la Dra. Iohanna

Budwig, de Alemania.

Yo solamente puedo argumentar que estoy consumiendo linaza, almendras,

nueces y demás semillas oleaginosas desde finales de 1957 y que desde 1975

comencé a sugerirlas a mis pacientes, especialmente a los enfermos de cáncer y el

éxito ha sido extraordinario. Por mi pueden hablar centenares, si no millares, de

pacientes que han vencido el cáncer con mis tratamientos. También los artríticos,

asmáticos y lúpicos que han sido disciplinados y han llegado a tiempo a mi consulta

para ser orientados, según sus necesidades individuales.

Hagamos una pequeña reflexión matemática. Si tenemos un pueblo “A” donde

toda la gente es naturista, es decir, cuidan su salud integral: comen casi todo crudo,

vivo, nadie fuma, la gente se divierte sanamente en la playa o el río o haciendo

excursiones, viven en paz y tratan de ser felices. Tenemos ahora un pueblo “B”, donde

todo el mundo es borracho, comen de todo, mucha carne, alimentos refinados, frituras,

¿En cual de los dos pueblos hay más enfermos? Y ¿En cual de ellos es más próspera

la industria farmacéutica. Significa que hay una

 relación directa entre la enfermedad y las ganancias de la

industria farmacéutica.

A más enfermos más ganancias. Por eso nunca van a permitir

que en la Universidad, donde se forman los futuros médicos se enseñe la Naturopatía.

Esta será siempre una medicina marginal y, a veces, al margen de la ley.

La acupuntura, la homeopatía y las demás “medicinas” alternativas lograron

penetrar en los Estados Unidos y otros países a duras penas. El hombre ha creado

tantos intereses contra sí mismo que se tolerará que haya naturistas, pero hay que

marginarlos de la formación médica.

Lo que no han contado ellos es con que nos estamos preparando para tener

nuestras propias universidades y, sobretodo, para convertirnos en una fuerza que

llegue a exigir, algún día en un futuro más o menos próximo, la legalidad y protección

de los gobiernos, como cualquier otra profesión, en un mundo que cada vez pide más

libertad, honestidad y claridad en todos los actos humanos.

La Salud es un derecho Humano, y ante esta guerra sucia no nos podemos

quedar callados.

No compre linaza tostada, no la cocine cuando la prepare: Así no

sirve para nada.

¡Esa sí que es un riesgo para la salud! Estas cosas que acá

denuncio las digo con el corazón, esperando que reflexiones y te des cuenta de cómo

se tergiversa la verdad cuando la ciencia es manipulada por intereses comerciales.

 qeu dios te bendiga…………

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>